¡A que horas!

5:30 h. de la mañana. A que horas tan extrañas le viene a una la inspiración. Se ve que hoy le tocaba madrugar y se le ha ocurrido pasar por mi casa. Pero bueno, es lo que hay y si está aquí aprovecharé el momento. Por lo menos tengo compañía. Además es normal que la inspiración haya decidido pasar por mi casa a estas horas, soy la única persona en este momento a la que podrá despertar, mejor dicho, podrá molestar, pues despierta ya estaba.

            Os preguntaréis por qué estoy despierta a estas horas. Es sencillo, mi compañera de trabajo me acaba de enviar un mensaje, en el que me dice que ha roto aguas e iba de camino al hospital! Hoy justamente que es el último día del trimestre y se han de presentar los impuestos a nuestra querida Hacienda Pública ¿Os lo podéis imaginar? Mi mesa llena de papeles pendientes de una solución… pero su mesa, ay ay ay su mesa. Su mesa tiene un plazo ¡Y es hoy!

            Ayer me explicó alguna cosa para poder presentar los impuestos por vía telemática y unos días atrás, me estuvo haciendo una relación de trabajo que ella lleva entre manos. Menos mal que fuimos precavidas, pero aún así, al Sr. Niño se le ocurre asomar su linda cabecita hoy, último día de impuestos. Porque es niño y como tal no podía hacer otra cosa nada más que joder. Su mama estará contenta, pero nerviosa de saber lo que me deja encima de la mesa y por supuesto por lo que le va a ocurrir en breves momentos. Pero yo… Ay yo, yo lo tengo encimaaaaaa. En fin espero que sea cortito, me refiero a su parto.

            Esto viene a engrosar la lista de acontecimientos que me están sucediendo últimamente. Lo consideraré una prueba más que me ha puesto el destino para que me siga currando las cosas. De momento no ha podido conmigo y por mi parte se lo pondré difícil. Como dicen las viejas “Mientras tengamos salud…” y cuanta razón tienen.

            Después del mensaje, fue cuando la inspiración asomó la cabeza por mi casa y al verme tan fresquita y despierta, con todas estas cosas en mi cabecita ¿Cómo no iba a decidir quedarse? ¡Una cabeza despejada a estas horas de la madrugada!

            Así que me levanté, fui a por mi libreta ¡Joder! No estaba en su sitio, la olvidé en la oficina. Cogí otra vieja y a medio usar que tengo por ahí. Invité a la inspiración a que se acostara a mi lado y empecé a escribir. Espero que valga la pena, porque la verdad, me gustaría más tener a mi lado al Brad Pit. Aunque con la inspiración parezca más intelectual, creo que con el Pit aprovecharía más y mejor el tiempo.

            Bueno inspiración, son más de las 6:30 de la mañana, creo que ya te puedes ir a dar por el culo a otro sitio, o si estás a gusto te puedes quedar, pero no me molestes más que voy a leer un rato hasta que se haga la hora de levantarme, que será en pocos minutos. Me ducharé, me pondré bien guapa, me pondré la sonrisa de los viernes y entraré en la oficina diciendo: “¡To pa mi!”

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