Besos en el aire

40Juntos. Desde que empezamos a hablar en la terraza de aquel bar abarrotado de gente, o mejor dicho medio hablar por la barrera del idioma que nos intentaba separar, sabíamos que no habría nada más entre nosotros, nada más que un día de diversión y baile.

A pesar de que se cumplieron las predicciones, fue un día mágico. Solo nos separamos durante el tiempo que duró la hora de cenar, y sin tener claro si nos íbamos a ver más tarde, el destino se encargó de volver a reunirnos. O quizás no fue el destino, quizás fue tu empeño en encontrarme. Y lo hiciste.

Me regalaste una rosa y yo a ti otra, sí esas de tela que venden por la calle y a las que nunca he prestado la más mínima atención. Pero esa rosa era diferente… me la diste tú.

Finalizamos la noche de día. Se acercaba el momento de la despedida y un tumulto de gente hizo que me sintiera segura entre tus brazos protectores que me acompañaron hasta las primeras luces de la madrugada. Allí, bajo la mirada distraída de la gente, nos dimos los primeros y últimos besos. Prometimos vernos al año siguiente en la misma fecha y en el mismo lugar. Así quedó todo, con besos perdidos en el aire que llegaron a su destino… mis labios.

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