Carmen Divina (Colaboradora) 12 Rosas rojas

Las once de la mañana suena el timbre, indecisa, no sé si abrir, nunca lo hago, jamás recibo visitas no anunciadas con antelación.

Es una chica de una floristería. Trae un ramo para mí… mañana es mi 46 cumpleaños…

Empiezo a temblar, estoy nerviosa, imagino de quién es. La señorita, a la que espero aferrada a la puerta para no caerme, me da un hermoso ramo de rosas rojas… gracias… balbuceo…

Entro con un ramo en mis manos que por el temblor apenas puedo sujetar.

Busco la tarjeta…. ¡¡¡Felicidades!!!

Es él lo sé. Marco su número… ha sido él… sigo balbuceando gracias… te quiero… mi voz tiembla tanto como mi cuerpo… gracias… te quiero…

Intento decir algo más, no puedo, mis ojos se dirigen a las doce rosas, y sigo balbuceando…

Deambulo por mi casa. Las cosas previstas para esta mañana no las recuerdo. Deambulo de aquí para allá, de una habitación a otra… y terminó siempre frente a las 12 rosas rojas.

Un jarrón, necesito un jarrón. Esas doce rosas presiden mi comedor… en el centro.

He recibido muchos ramos de flores a lo largo de mi vida, muchos… y sólo recuerdo una vez, el día de los enamorados, 2 días después de haber enterrado a mi exmarido…. recibí 2, uno en mi casa y otro en el periódico donde trabajada. Después de un no pequeño esfuerzo, he conseguido recordar quiénes los mandaron. Ahora… recibo 12 rosas rojas y no puedo dejar de mirarlas… no quiero… y sé que dentro de 20 años seguiré recordando quién las mandó, cuándo, dónde, por qué.

Él, el de la primera vez de todo… de nuevo otra primera vez, la primera vez que balbuceo, tiemblo y lloro al recibir flores… 12 rosas rojas…

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