Ciclogénesis Explosiva en Navidad

CE¿Ciclogénesis Explosiva (CE)? ¿Viento y lluvia a lo bestia? ¡Ja! Me rio yo de la CE ocasionada por el tiempo. Para CE la que se monta en algunas casas la noche de Nochebuena y el día de Navidad, donde es tradicional obligación reunirse con la familia puedas o no con algunos miembros de esta. Que si el cuñado no puede con la cuñada, que si no me trago a la suegra que siempre esta jodiendo, vaya con el puto yerno, que si no puedo con mi hermano el cabra loca que vive del cuento chupándose la herencia poco a poco, que si los niños dichosos que están revolucionados con la llegada de Papa Nöel, que si el adolescente de los cojones sentado a la mesa sin dejar de “wasapear”… En fin que hay como una tensión en el ambiente que no te quiero ni contar. Mirándonos de reojo, mordiéndonos la lengua y riendo las gracias de los abuelos para que estén contentos de tenernos a todos reunidos llegamos a los turrones, donde empieza a correr el cava y el café tocadito de coñac y ahí es donde la CE empieza a tomar forma. Menos mal que los entrañables, ancianos e inteligentes abuelitos están al quite y antes que se desate el viento huracanado dicen que tienen sueño, que ya están mayores y que quieren irse a dormir y ahí, afortunadamente, termina la reunión de una manera pacífica. La segunda parte llega cuando los respectivos clanes se suben a sus respectivos coches y empiezan a despotricar al cónyuge de su cuñado de su hermana y de las tonterías que ha llegado a escuchar en una noche, que si no llega a terminar la reunión coge a los niños (del otro por supuesto) y los tira por el balcón. Una vez llegados a casa un paracetamol para el dolor de cabeza, un valium 30 para los nervios y a dormir, que mañana será otro complicado día en el que toca aguantar a la “otra” familia.

Otra manera de CE toma forma el día después de tan “entrañables” fiestecitas, cuando nuestro estómago empieza a notar los excesos culinarios, cuando las gambas sin cabeza empiezan a colear a sus anchas en nuestro intestino mezclándose con la pierna de cordero que cobra una vida inesperada y trota a la pata coja y sin control por nuestro esófago sin saber si salir o quedarse. A este festival descontrolado de primeros platos le añadiremos luego el turrón, los polvorones y el “buen” vino que venía en la caja de navidad, colofón final y definitivo para que todo tome forma y la verdadera Ciclogénesis Explosiva sea… la fiesta de Navidad.

¡FELIZ NAVIDAD!

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