¿Cuánto cuesta un autógrafo? (2ª parte)

Por fin conseguí llegar a la parada, eso sí, con un cierto dolor de cabeza de aguantar al “autobusero”, que aunque no me enteré de nada de lo que me dijo, sí consiguió alterarme los nervios.

            No se veía mucho movimiento y no sabía si dirigirme a la izquierda o a la derecha, así que pregunté a un oportuno policía que pasaba por allí, el cual me indicó que debía dirigirme a la parte de abajo, allí era donde firmaba el famoso en cuestión. Otra vez tocaba correr. Las distancias que en otras ocasiones me habían parecido un paseo, ese día parecían insalvables, parecía que la ciudad se alargaba y alargaba y me costaba el doble llegar a los sitios. Pero por fin llegué al stand, tan blanco, con sus letras tan azules y… tan vacío. Allí solo había dos chicos de la organización que al ver mi cara de decepción y la carrera que me había marcado en la explanada, se ofrecieron a firmarme un autógrafo en la foto del famoso, cosa que acepté con una sonrisa.

            Mi vuelta al centro de la ciudad, no sé por qué, fue más rápida. Solo faltaba un cuarto de hora para que empezara la presentación del libro y… llegué a tiempo. El tiempo que me había costado llegar al fallido autógrafo se redujo a la mitad cuando volvía hacia la presentación del libro. Mismo camino, con autobús incluido, aunque a Dios gracia no el mismo conductor, esta vez creo que sí era Fernando Alonso. Ahora…

            La presentación muy bonita, pero mi objetivo del día no se había cumplido en su totalidad. El dichoso autógrafo se esfumó, y el coste fue de dos billetes de autobús, varias carreras con taconazos incluidos, un stres innecesario y quedarme sin firma, bueno sí, obtuve dos firmas, la de los dos simpáticos muchachos que me dieron la suya en el stand. Algo es algo.

            Así que a partir de ahora ¿Sabéis dónde se pueden meter el autógrafo los famosos? Pues mirad la foto que ilustra este relato y… ahí mismo.

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