Despierta Madrid

Me levanto muy temprano, ya oigo bullicio en la calle del Arenal, bautizada con este nombre por el terreno arenoso que existía en su lugar en los orígenes de Madrid. Me asomo al balcón y la ciudad empieza a moverse.

            Respiro hondo, casi puedo desayunar con el olor a tostadas recién hechas. Ya las imagino, con su mantequilla y mermelada de infinitos sabores, cubriendo las rayas negras del pan.

            Diviso los primeros japoneses o chinos, todavía no consigo distinguirlos, con su cámara de fotos, en esta ocasión fotografiando un escaparate de quesos y jamones que hay frente a mi apartamento, es que lo fotografían todo. Los camiones de aprovisionamiento de las tiendas y bares, se mezclan con los transeúntes que empiezan a invadir la peatonal calle. Unos van deprisa, tendrán algún sitio donde los esperan, otros van despacio, posiblemente visitantes que han decidido empezar pronto la ruta turística, para que no les pille el calor sofocante que vendrá con el avance del día. Veo pasar alguna persona haciendo running, buena hora, aunque no el sitio adecuado, pero lo importante es hacerlo. La verdad es que a estas horas Madrid me gusta, veo como se despierta, y eso me gusta, veo a su gente, y eso me gusta.

            En definitiva, soy una catalana… enamorada de Madrid.

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