El camino de vuelta

Tan pocas las horas que podemos compartir juntos y tantos los sentimientos que llenan esas horas. Casi no puedo ver la carretera pues mis ojos están inundados de lágrimas pensando en ese vuelo que te lleva de regreso. Los primeros kilómetros se me hacen insoportables. Paro en un área de montaña con vistas al mar. Empiezo a ver los primeros rayos de sol reflejarse en un mar totalmente en calma. Otra vez esa maravillosa vista que no puedo compartir contigo. Pienso en encenderme un cigarrillo para que sea mi acompañante en este amanecer, pero decido no hacerlo, pues no quiero perder el sabor de tus besos que todavía llenan mi boca.

He de seguir mi camino de vuelta. Subo en el coche, pongo música y dejo que mi mente vuele junto a ese avión que te devuelve al destino. Llegando a mi hogar, hoy no tan dulce, el cielo se nubla y empiezan a caer unas gotas, y en ese contraste de sol y lluvia aparece el arco iris. Quizás sea como una señal de esperanza y de luz que asoma en el cielo, alumbrando al mismo tiempo mi nublado corazón. Pronto… volveré a verte.

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