Entre la fauna

La verdad es que tenía mis reservas sobre si asistir o no, pero no podía perderme la ocasión de ver a uno de los grupos que hacía muchísimo tiempo quería ver, Guns N’ Roses, y además al día siguiente actuaban algunos grupos de death metal, metal alternativo, etc. que me habían aconsejado. Así que me decidí, compré las entradas para los dos días de festival, para mi hijo y para mí, lié a mi amiga y a su sobrino, y allá que nos plantamos. La nueva generación de rockeros/metaleros y las viejas glorias.

            La nueva generación desapareció nada más llegar al recinto y allí que nos quedamos las viejas glorias. ¿Y ahora qué? Pues nos dedicamos a pedirnos nuestro cubata, y al lío. Estuvimos viendo a Obus y antes de que empezaran los Guns nos sentamos en el suelo, para que nuestros pies descansaran un poco, pues como buenas rockeras nuestras botas de tacón no podían faltar.

            La primera en la frente. Estando sentadas tranquilamente con nuestro cubata, un “pavo” que iba por allí no nos vio y paso, literalmente, por encima de nosotras. Yo pude esquivar la embestida, pero a mi amiga la cogió de lleno. Un rodillazo en toda a cabeza, “pavo” por los suelos, pero el chico, a pesar de haberse tirado el cubata por encima, fue educado y goteándole la nariz y con el pelo todo mojado, le preguntó si le había hecho daño, que lo disculpara. Evidentemente ella le dijo que tranquilo, que estaba bien. Pero cuando el tipo se fue, me confesó que no se podía levantar, que le diera el hielo de mi cubata que se lo pusiera en la cabeza que como mínimo tenía una conmoción, me asusté un poco, pues su expresión no era de decirlo de cachondeo. Al final no fue nada, la ayudé a levantarse y hasta vimos a los Guns casi en primera fila. Ella un poco mareada y no precisamente por el alcohol… le salió barata la noche.

La segunda en todo mi orgullo de madre. Segundo día de concierto. Nos vestimos de nuevo para la ocasión. Esta vez todas de negro y cabellos larguísimos, pues la cosa era más metalera. Una orgullosa madre que lleva a su hijo a su primer festival de esas características, y cuando este la ve, lo primero que le suelta es que es una Poser (buscar en Google la definición y me entenderéis). Jodido niñato, no pude hacerle entender que cuando se va a algún sitio hay que ir vestida para la ocasión, e integrarse en la fauna. O se va o no se va. En fin que pasé de su comentario y decidí no castigarlo sin ir al segundo día de festival, preferí comportarme como una madre que entiende que su hijo está en plena adolescencia y que dijo exactamente lo que tenía que decir considerando su edad. La madre que lo parió…

            Llegamos al recinto, volvieron a desaparecer y allí que volvimos a quedarnos, esta vez las nuevas metaleras, yendo de actuación en actuación, y al final ¿Sabéis qué? Que vimos unos cinco o seis grupos, en primera fila, gracias a Dios no se formó ningún mosh o pogo a nuestro alrededor, que nos lo pasamos pipa, y que me gustó esto del metal en directo.

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