Esos ojos negros

50Tras la complicidad de los cristales oscuros de mis gafas de sol, hoy he podido observar y adentrarme en los ojos de un inmigrante negro que estaba sentado frente a mí en el  vagón del tren que me llevaba al trabajo.

Me he podido colar en sus pensamientos, y he curioseado en su mente a través de unos ojos que no entienden de idiomas.

He visto un viaje a vida o muerte, a cara o cruz, en una barca de esperanza perdida en medio del mar. He visto nostalgia de una familia dejada atrás y a la que quizás no vuelva a ver, o tardará demasiado en abrazar. He visto una mirada dirigida al cielo suplicando un poco de compasión o simplemente pidiendo tener un buen día de ventas clandestinas. He mirado a mi derecha y allí estaban, sus fardos llenos de esperanza y perdición en forma de imitaciones baratas con derecho a regateo, con ellos intentará pasar un día más… de penurias.

El cansancio era palpable, lo delataban sus caídas de párpados que cerraban sus pensamientos e impedían que yo pudiera seguir el viaje por los impulsos eléctricos de su cerebro. Mejor así, pues cada vez que me adentraba más en su vida, mis ojos y mi interior se llenaban de lágrimas por algo a lo que no puedo dar solución. Duele.

Una juventud, fuerza y talento que por un motivo injusto, pudo haber sido y no fue… esto, nunca lo sabremos.

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