Fuerza, ánimo y confianza

El domingo nos sorprendió la noticia de la muerte de un deportista de tan solo 23 años. Miki Roque, un jugador del Betis lleno de ilusiones y con toda una vida por delante. Una vida que el cáncer ha truncado de repente y sin darle tiempo apenas para luchar contra él. La enfermedad sabía que Miki era fuerte y que podía vencerla, así que decidió acabar con él rápido y sin dejarlo apenas respirar.

               Recuerdo cuando tenía la misma edad que Miki, tras una rutinaria revisión, me diagnosticaron un tumor maligno en el ovario izquierdo. Dios mío creí que ese mismo día se terminaba todo. Pero es curioso que lo único que pasaba por mi mente en esos momentos no era que me podía morir, no, sólo pasaba por mi mente que mi madre se quedaba sola. Mi padre había muerto hacía años y ahora me iba yo al mundo desconocido, me sentía hasta culpable por causar tanto daño a los míos. Antes de que me operaran, no podía dejar de pensar en la gente tan maravillosa que dejaba en este mundo conocido y en lo que yo les iba a hacer sufrir. No dejaba de llorar y recuerdo perfectamente que mis lágrimas no eran por mí, si no por la gente a la que quería. Tras mi operación todo quedó en una falsa alarma y el tumor era benigno. Tuve suerte.

Muchos jóvenes anónimos luchan todos los días contra esta detestable enfermedad. El cáncer malvado y odioso, que cuando más joven eres, más fuerte intenta ser. El cáncer sabe que con los jóvenes ha de actuar rápido y así lo suele hacer. Pero a los que, por la mierda del destino, os toque vivir esto, ÁNIMO, tenéis que vivir, tenéis que luchar, tenéis que vencerlo. La juventud ha de ser dura, ha de ser constante, inteligente y anular a esa enfermedad injusta que se os quiere llevar. No lo permitáis, no lo dejéis. Todavía tenéis mucho que vivir, mucho que descubrir. Tenéis que enamoraros, tenéis que viajar para descubrir mundos y aventuras extraordinarias. Tenéis que llorar, que reír, en definitiva, os queda un mundo maravilloso de sentimientos y lugares por explorar. No dejéis que el cáncer os hunda, él no es nadie para decidir que se acabó todo. No podrá con vosotros.

               Y si a pesar de luchar con todas vuestras fuerzas, el final es inesperado, duro y triste, pensad que aquí dejáis mucho amor entre nosotros. Dejáis una luz que no se apagará jamás mientras sigáis en nuestra mente y en nuestro corazón y eso será… siempre. Y que en algún momento y en algún lugar, seguro que nos encontraremos de nuevo.

               Miki, esto va por ti. Seguirás entre nosotros, mientras nosotros sigamos.

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