Happy birthday to you… (By Carmen Divina)

happyUn concierto 8 meses antes. Un par de bailes, arrodillado a mis pies o arropada con su guitarra, con su voz. Cientos de mensajes en un perfil abarrotado de noticias nada interesantes… pero él quiere seguir bailando…

El encuentro es en un restaurante con demasiada gente alrededor. El concierto exige los bises en mi casa. Bises que se repiten una y otra vez, susurrantes como sus canciones, vibrantes como su guitarra.

Las notas han cesado, los cuerpos ya no bailan… ha salido el sol hace muchas horas y hay que despedirse, la gira continúa en lugares distantes, lejanos para mis días repletos de horarios laborales.

Un mensaje de móvil pidiéndome que le acompañe. Un no puedo y mil besos es mi única respuesta. El juego, el baile sigue esta vez sin el traductor de google.

Una fecha nada adecuada. Un lugar demasiado lejano. Una hora intempestiva. Domingo. Mañana lunes trabajo, a las 8 he de levantarme. Pero a las 5 de la tarde después de una sesión agotadora paseando platos decidí que acudiría. A las 7 de la tarde de nuevo estaba con él.

Un nuevo concierto. Otra cena rodeada de personas. Otro escenario. Me besa antes de subir. Me siento, alejada. Apenas le veo. Pronto presiento su cuerpo, su guitarra…. la gente se acerca a él… yo sigo sentada, al margen de su público. Su guitarra y su cuerpo parece que han encontrado a alguien que intenta seguir el ritmo de esas notas arrancadas con pasión. Los ojos del público me dan las coordenadas exactas en las que él se encuentra.

Ahora ya le veo. Se acerca, sonríe mientras sigue rasgando su guitarra. Mi movimiento negativo con la cabeza no impide que siga acercándose. Está frente a mí. Sentada sin dejar de mirarle y pedirle que esta vez no. Se inclina… un suave beso, muy suave, muy corto….

Vuelve al escenario, yo de momento permaneceré en mi asiento, los tacones de aguja y el temblor de mis piernas necesitarán de un par de canciones más para lograr estar de pie e intentar moverme al compás de su música. Ahora sí, el ritual de sus conciertos ha terminado, ha pasado el peligro de ser la elegida para ser el centro entre su guitarra y su cuerpo moviéndome al son que marcan sus dedos, el cosquilleo de su música en mi espalda rodeada de un mundo que sólo tiene ojos para los danzantes.

Pero hay más sorpresas. La actuación cesa, no hay motivo, los músicos por unos segundos dejan los instrumentos para preguntar la hora… y es la hora… las 12 y 3 minutos…. es mi cumpleaños.

Al unísono corean mi nombre, luego él me dedicará no sé que canción… los aplausos esta vez son por mí, empiezo a celebrar mi cumpleaños rodeada de extraños, que me felicitan como si fuéramos amigos de infancia. Entre besos de desconocidos se requiere mi presencia frente al escenario, un CD de su música, de su grupo será el segundo regalo en los 10 primeros minutos de mi cumpleaños.

La actuación termina, sigo esperándole… Hay que despedirse de nuevo… esta vez los bises serán para el público congregado.

Me acompaña al coche, he de irme, no quiero, quiero quedarme como él me suplica… pero no, una jornada laboral que empezará en apenas 6 horas, y 200 km. de carretera nocturna me lo impiden.

Cogidos de la mano comienza a cantar… “poco a poco me enamoré de ti… poco a poco tu cuerpo aprendí…” no puede seguir, le ayudo tarareando la continuación, no quiero que pare, quiero que siga cantando, esta vez, sólo para mí…

Llegamos al coche. Esta vez los besos serán la banda sonora. Una banda sonora de miradas penetrantes, con una pasión que enciende cuerpos, con un halo triste en las pupilas que intentan dilatarse para apreciar esos rasgos que tardarán en estar cercanos, tal vez no vuelvan a estarlo nunca. Amparados en la oscuridad de la noche, con la iluminación de apenas un par de farolas y miles de estrellas que decorarán el nuevo escenario en el que su voz susurrará otra vez mientras abrazados bailamos…. Happy Birthday to you, Happy Birthday to you…

Voy a 120 por la autopista, son casi las 4 de la mañana… Happy Birthday to you, Happy Birthday to you…

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