Libro: «El momento en que todo cambió»

muroUn libro que he imaginado en todo momento de color gris, al igual que el recuerdo que tengo de Berlín. Una ciudad que tuve ocasión de visitar hace unos años y que me dio la sensación de que todavía le pesaba demasiado la triste historia de la separación sufrida durante tantos años, a consecuencia de la confrontación de las dos superpotencias (Estados Unidos y la URSS) una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.

            Este libro, escrito por Douglas Kennedy, escritor y dramaturgo americano, cuenta, en primera persona, la vida de Thomas Nesbitt, un escritor de libros de viajes que en los años ochenta vive una intensa historia de amor con Petra Dussmann, una ciudadana del Berlín Oriental en los tiempo en que todavía existía el infranqueable Muro de Berlín. Una historia desgarradora, intensa y muy descriptiva de todas las familias y momentos que quedaron prisioneros por una mole injusta y destructiva de hormigón y ladrillo.

            La historia está muy bien redactada, los lugares muy bien descritos. Llegas a introducirte en el Berlín más oscuro, llegas a sentir el dolor intenso de los protagonistas y llegas a odiar esa guerra fría, que desde la distancia de los años transcurridos, puedes imaginar como una guerra sin muertos ni dolor, y que este libro se encarga de abrirte los ojos y hacerte ser consciente de que la llamada Guerra Fría fue una guerra tanto o más cruel que las guerras en las que las armas no dejan oír otros sonidos que no sean los disparos y explosiones. El sonido de las lágrimas fue la banda sonora en la Guerra Fría.

            La única “pega” que puedo poner a este libro, es que quizás las 574 páginas de las que consta, se podrían haber quedado en unas cuantas menos, pues en algunos momentos resulta un tanto repetitivo.

            No sé si regresaré algún día a Berlín, pues no fue un lugar que me transmitió nada especial, pero si algún día la vida me hace volver, seguramente lo veré desde otra perspectiva, aunque no más bonita, sino más triste y lúgubre de lo que me pareció la primera vez.

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