Madrid, el país de Nunca Jamás

PNJAMMadrid 2020. Los 2 doses tan bonitos que señalé en el artículo anterior como unos preciosos cisnes finalmente se convirtieron en patitos feos, el cuento se volvió del revés. A Madrid la besó el príncipe, se despertó, pero finalmente acabaron de los pelos, así que le pegó un “Botellazo” y la volvió a dejar en coma. Madrid se ha vuelto a pinchar con la aguja del huso y parece ser que no hilo fino, volverá a caer en un sueño profundo y esta vez no sabemos si habrá algún príncipe que la despierte. Se presentó con instalaciones terminadas en un 80%, pero eran de paja, pues se la ventilaron al primer soplo. Con respecto a Estambul, digo yo que sus instalaciones serían de madera, y aunque tardaron más en caer lo hicieron al segundo soplo. Finalmente Tokyo ha sido el que más, o el que mejor, ha trabajado presentando un proyecto de ladrillo y se ha mantenido en pie. Ahora se rumorea que la decisión estaba ya tomada y la sede decidida hacía tiempo, y que nuestros mandatarios han estado manteniendo un mundo de ilusión. Eso dicen unos, otros dicen que eso es falso… seguiremos observando a ver a quién le crece la nariz. Quizás estos Juegos Olímpicos no iban a ser la gallina de los huevos de oro pero jode el haber perdido el zapato de cristal y que todavía, a estas horas, permanezca tan perdido como Hansel y Gretel. El caso es que nos abrieron los ojos de un puñetazo cuando el presidente del COI el Sr. Jaques Rogge dijo: Tokyo, y nos dimos cuenta que realmente el Emperador no llevaba traje.

Madrid, el país de nunca jamás, donde quizás algún día lleguen los atletas olímpicos y lo pueden hacer “girando en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer”.

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