Más de 50 sombras

DSC_0303Terminada la trilogía de 50 sombras la sensación que me queda es que con el primer libro disfruté. Encontré al hombre ideal, al príncipe azul, tal y como dejé reflejado en mi artículo del día 12 de febrero. Con el segundo libro mi príncipe azul fue perdiendo intensidad, aunque consiguió mantenerme interesada y “llegué al final” aunque no me aportó nada nuevo. Y en el tercero ya mi príncipe azul perdió todo su color. Sí, seguía siendo rico, guapo, seguía siendo adorable, seguía con su punto gamberro, no perdió ninguna de sus cualidades sexuales, pero me empezaron a aburrir sus 50 sombras y su empalagosa Anastasia. El tercer libro es claramente alargar el negocio Grey, escribir por escribir, con historias de persecuciones, accidentes y discusiones, que intentan dar al libro algo de emoción y no lo consiguen en absoluto. Así que mi mito Grey ha caído en picado y lo he comparado con un matrimonio. Al principio es maravilloso, con el tiempo es costumbre y finalmente termina aburriéndote.

Sr. Grey, ha sido un verdadero placer conocerlo, un verdadero placer la convivencia durante casi dos meses con usted pero… hoy mismo firmamos el divorcio y sí, es una orden. Se lo dejo enterito a su pastelona Anastasia y yo me voy… con mis lecturas a otra parte.

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