Para ti, papá

papaUn año más, y ya van demasiados, que paseando por las calles de la ciudad noto tu ausencia cuando veo los escaparates de los comercios que, con grandes letras, invitan a comprar el regalo del día del padre. Ese regalo que no compro desde que emprendiste un viaje sin retorno al cielo, o por lo menos eso es lo que quiero pensar para hacer más llevadera tu ausencia. Me gusta pensar que sigues vivo en otra vida y que desde allí arriba me cuidas, pues te sigo necesitando.

            Hoy es un día en el que mucha gente abraza a su padre, lo besa… lo tiene. Mi única manera de tenerte es mirando las fotos que guardo en esa caja llena de recuerdos en blanco y negro. Y cada imagen tuya en la que me sostienes en tus brazos, o me llevas de la mano cuando apenas sabía caminar, me siguen transmitiendo calor, ternura, amor incondicional de un padre hacia su hija.

            Papá, una palabra que mis labios no pueden pronunciar en voz alta porque si lo hiciera nadie acudiría a mi lado, pues cuando el destino quiso apartarte de mí se llevó consigo a la única persona a la que yo podía llamar así.

            Cada día pienso en ti. Aunque, hoy no solo voy a recordarte, hoy voy a pronunciar esa palabra en voz muy alta, pues quiero que llegue hasta el cielo y puedas oírme cuando te diga: “Papá, gracias por darme la vida. Papá te quiero”.

Comments are closed.