Pasión desbordada

pasionRecibió un mensaje. El aire empezó a entrar con dificultad en sus pulmones, la emoción empezó a instalarse en sus entrañas. En menos de dos horas estarían juntos.

Llegó puntual, solo podía mirarlo, quería asegurarse de que estaba a su lado, de que era real. Sin mediar palabra y sin recordar cómo, llegaron a la habitación donde se dejaron caer en la amplitud de la cama que se quedaba pequeña ante tanta pasión desatada. Los cuerpos ya desnudos se convirtieron en cuerpos salvajes. Las caricias de él eran como si de un momento a otro ella se fuera a esfumar. Los abrazos de ella para atraer su cuerpo eran desesperados. Sus lenguas irrumpían en la boca del otro y exploraban ansiosas cada rincón de humedad. Ella cogía su cara mientras él lanzaba sus movimientos de cadera hacia ella. Los ojos azules de él, clavados en el verde intenso de los de ella, eran miradas felinas, fijas, fieles, salvajes y perdidas en tanto placer. Miradas que veían más allá del mundo físico, miradas que invadían el interior de sus seres, haciendo sentir un placer más intenso que el meramente terrenal.

La pasión quedó culminada con los jadeos de ambos, que en un momento mágico, salieron al unísono del interior de sus gargantas. Las invitaciones de ella y las embestidas de él fueron bajando la intensidad, el placer fue desapareciendo poco a poco en cada contracción involuntaria de ella.

Después de la ansiedad del primer contacto quedó energía para otro, donde las fieras del primer momento quedaron amansadas y totalmente unidas para la eternidad.

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