Pobre de mí

Día 14 a las 24:00 h. se terminan las fiestas de San Fermín. Se volverá a llenar la Plaza del Ayuntamiento, aunque esta vez con algunos huecos, quizás sea que a la gente no le gustan las despedidas. Terminamos las fiestas cantando el “Pobre de mí”, con los pañuelos rojos que han adornado nuestro cuello durante ocho días, ahora levantados al aire por nuestras manos. La Plaza del Ayuntamiento que el día siete empezaba de color rojo de esos mismos pañuelos levantados al Santo, y que una vez lanzado el Txupinazo y puestos los pañuelos en el cuello, pasó a adquirir un color rojo de vino. Esta noche se volverá a teñir de rojo, pero de un rojo que al mezclarse con las lágrimas quedará algo desteñido.

            En el último encierro de esta mañana, cuando todavía seguían las vaquillas dando trompazos a todos los que se arriesgan a saltar al ruedo, y haciendo reír a todo el que se sienta en las gradas, los operarios han empezado a quitar las barreras que han marcado el camino a los corredores. Ya no hay camino dentro del camino de las calles, el primer síntoma del fin ya es palpable.

            Todavía hay mucho ambiente en la calle, pero ya son visibles los rasgos de cansancio en la gente, que por una parte están rogando que se acaben, pero por otra quizás aún seguirían un poquito más. Aunque creo que sería físicamente imposible.

            Guardaremos la ropa que tendremos que lavar a conciencia, e incluso en muchos casos tendremos que tirar a la basura, pues ni San Fermín sería capaz de devolverle el blanco con el que empezamos. Quizás el pañuelo y la faja se libren y podamos usarlos algunos años más.

            San Fermín, gracias por proteger una vez más a los que corren en el encierro y a los que no. A los que corren por tirarles el capote, y a los que no por tirarles una bendición… Al final todo ha acabado más o menos bien para la cantidad de gente que se mueve, en tan poco espacio y en tan corto periodo de tiempo.

            Terminamos con el “Pobre de mí”, pero seguidamente, y sin tiempo apenas de apagar la vela que ilumina el cántico, ya estamos pensando… ¡Que ya queda menos para las fiestas de San Fermín del año que viene!

            AGUR Y… ¡GORA SAN FERMIN!

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