¿Podrías jugar al tenis sin ver?

STNoche muy fría. En la pista de tenis siete personas y siete más. Lo único que los separa, la luz. Siete invidentes que han encontrado en el tenis su pasión. Siete voluntarios que iluminan cada jueves la oscuridad de ojos llenos de ilusión.

Todas las edades representadas entre pelotas que suenan a cascabeles, seguidas atentamente por el agudo oído de los jugadores y cuya velocidad es interrumpida por raquetas que a veces solo golpean el aire, un aire lleno de sonido errado, pero que a pesar de ello no cesan en su empeño de acertar en el próximo golpe.

Voluntarios laboriosos que no pierden de vista cada movimiento y que con sus voces apartan cada obstáculo que pueda interponerse en el camino de sus alumnos. Raquetas amigas que ofrecen toda la confianza a ojos que solo oyen. Manos amigas que se dan y se toman como único contacto con la luz, y que ayudan a seguir el camino entre las líneas blancas marcadas en el verde del rectángulo algo más reducido que el habitual.

Madres, primos, amigos, acompañan cada jueves a personas, que a pesar de su limitación visual, ponen todo de su parte para ampliar su mundo de posibilidades y gracias a ese empeño lograrán mucho en la vida. Esto es solo el principio de una gran aventura llamada SOUND TENNIS.

Seguiremos informándoos de esta gran y maravillosa iniciativa.

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