Un mensaje espesito, pero… hoy toca

SIMPSONNoche de paz, noche de amor. El humo de un cigarrillo se mezcla con la niebla que, esta noche, inunda la ciudad y no deja ver más allá de las lucecitas de los árboles de navidad. Por una noche y un día dejaremos ocultos entre esa niebla, los malos rollos y los rencores. Sí, quizás sea un momento de hipocresía, pero viva esa hipocresía que durante un rato hace que volvamos a estar sentados alrededor de una misma mesa. Quizás sea una oportunidad para escucharnos y pensar que “tampoco son o somos tan intratables, que somos todos personas, aunque cada uno con nuestra personalidad, nuestros pensamientos, nuestros fallos y nuestras virtudes” y a partir de ahí nos demos una nueva oportunidad.

Vamos a dejar que ese humo o esa niebla entre sigilosamente en una casa cualquiera, la tuya o la mía, y vea a familias enteras alrededor de una mesa repleta de bandejas de comida, de bandejas de dulces para acompañar el café y el cava del obligado brindis lleno de buenos deseos.

Hoy mi brindis va por ese momento, que deseo con todo mi corazón, sea sincero y lleno de miradas de cordialidad. Que cuando nos despidamos de la familia, nos demos un beso que no sea de Judas y, cuando pongamos la cabeza en nuestra almohada, durmamos toda la noche tranquilos. Pensad que cuando nos despertemos será Navidad, pero sobre todo será un día más que la vida nos regala para que lo disfrutemos, al igual que el resto de los días que nos quedan hasta que tengamos, por lo menos, por lo menos, cien años.

Buenas noches y buenos días, que nos regala… LA VIDA.

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